Pintalabios y pistolas

Hoy me apetece contaros una experiencia personal que me ha hecho reflexionar. Se han unificado los cumpleaños de un grupo de niños del colegio en una sola celebración y nos hemos distribuido equitativamente las tareas. Hasta ahí todo perfecto.

El conflicto se ha iniciado con la elección de los detalles que regalarán a sus compañeros: un pintalabios para las niñas, y una pistolita para los niños. ¿Alguien ha advertido ya por dónde van los tiros? 

Cuando vas a cualquier supermercado y recorres el pasillo de los juguetes, las estanterías están, ya para empezar, polarizadas por color. A un lado, colores neutros o tonos en la escala de los azules y grises; al otro lado, rosas, lilas y otros tonos pastel.

Pintalabios-pistolasYa a nadie le resulta nueva la idea, o al menos eso espero, de que los juguetes podrían estar desempeñando un papel en impedirles a los niños (pero especialmente a las niñas), alcanzar su máximo potencial como persona. Perdonadme, pero creo que mi pequeñaja se merece más que un juguete que lo único que le muestra es que tiene que arreglarse y verse sexy.

Con esto no quiero decir que renuncien a su femineidad, no. No van por ahí los tiros. No se trata de feminismo mal entendido, yo misma soy muy partidaria de potenciar los atributos con un carmín, unos tacones y una bonita lencería, por ejemplo, cuando toque. Pero aquí estoy hablando de niños de cinco años. CINCO.

Y es que no hace falta de hablar de sexualización o de roles estereotipados con ejemplos tan extremos que dan ganas de vomitar, como los concursos infantiles de belleza en los que las niñas son sometidas a verdaderos lavados de cerebro  entrenamientos, o las modelos preadolescentes que se presentan como mujeres adultas con posturas insinuantes (lo siento, no se me ocurren ejemplos que muestren el lado masculino del asunto, siéntete libre de aportar al respecto si los conoces). No hace falta. He investigado un poco y la información es alarmante, pero sólo voy a ceñirme a analizar un dato.

El 81% de los anuncios de juguetes navideños muestra un mensaje sexista.

¿Es una exageración?

He abierto el catálogo de juguetes de una conocida marca, Juguettos. Mi conclusión ha sido que los chicos tienen una oferta que consiste a grandes rasgos en: construir cosas, tener un parque motor por tierra, mar y aire impresionante y vivir grandes aventuras.

Las chicas juegan a ser bonitas, tener/pintar/diseñar ropa bonita, joyas bonitas y cuidar a sus muñecas y mascotas. La rosificación de los distintos juguetes,  ya ni la menciono.

Sexualización-juguetes

 

Una pensaría que compañías con amplia experiencia en ofrecer sus juguetes a los niños, y con éxito, como LEGO, tendría una mentalidad distinta, pero hasta ellos reciben ahora cartas airadas de sus pequeñas clientas reclamado que los chicos tienen todos los juguetes divertidos y que las chicas sólo cosas rosas y aburridas. Esta foto ilustra muy bien lo que ha pasado en treinta años de historia de los famosos bloques y no parece una evolución positiva.

Legol

 

¿Os suena este vídeo? Fue viral hace unos años y aunque la enana pueda parecer un poco repipi, tiene más razón que un santo.

El resumen de todo esto es que hay juguetes que envían el mensaje erróneo de que existen diferentes esferas de interés para los niños que para las niñas. ¿Es esto realmente así?

El tema es lo suficientemente importante como para que existan varios estudios. Uno de los que más me ha llamado la atención es este de la Western Sydney University. Entre otros parámetros, ellos demuestran que los niños pequeños (menores de un año) de uno y otro género, no muestran preferencias de ningún tipo a la hora de elegir una muñeca sobre un camioncito, es decir, los porcentajes de niños y de niñas que eligen la muñeca es el mismo, y además, prevalece el interés por este juguete por encima del cochecito en ambos grupos.

A los tres años aproximadamente, las preferencias empiezan a estar un poco más polarizadas y los investigadores teorizan si la razón está en los cambios fisiológicos, el desarrollo cognitivo o en las presiones sociales. El sentido común me dice que debe ser una mezcla de las tres, pero obviamente, como madre que quiere educar en la libertad y la amplitud de criterios, me gustaría poder aislar ese factor social que es externo a su biología y su genética.

Escarbando un poco más queda claro que existe controversia. Sigue habiendo gente que afirma que si le das una muñeca a una niña la acunará y le dará comidita, y que si se la das a un niño, la lanzará como si fuera una granada de mano o la desmembrará para satisfacer su curiosidad. Este artículo, que da un poco de urticaria por el machismo soterrado que destila, afirma que evitar los estereotipos sería negarle a los niños lo que realmente quieren.

¿Tú sabes lo que los niños quieren? Porque yo tengo dos en casa, trabajo con miles de ellos a lo largo del año, y no lo tengo demasiado claro. Pero lo que sí sé, es que los encargados de marketing de las compañías de juguetes tendrán  sus responsabilidades, pero no les corresponde a ellos tomar una decisión que es competencia  exclusiva de los niños.

Y no. No me sirve que me digas que el marketing está dirigido a los padres, que son los que compran el producto y que idealmente, tienen ya un criterio formado. Los que pasan (a veces demasiado) tiempo frente a la televisión, son los niños.

Que ofrezcan el juguete, que lo hagan atractivo, pero que no lo dirijan agresivamente hacia un género u otro, o lo único que conseguirán es que la sociedad siga riéndose de esos niños que eligen una cocinita como regalo de cumpleaños, o llame marimacho a la que le da patadas a una pelota de fútbol. Si los juguetes se exponen de manera neutra, podremos ver que un chico elija un set de elaboración de collares y no que lo rechace porque “es rosa y es de niña”, aunque esté rabiando por hacerle un regalo a su madre. Y estos ejemplos, desgraciadamente, no me los estoy inventando.

Mi intención no es banalizar un problema educacional echándole la culpa al pasillo de juguetes y al catálogo del supermercado, pero me parece una buena manera de empezar a abordarlo, al alcance de la mano de cualquiera. Darle un par de vueltas a lo que regalamos a nuestros hijos, a los niños en general. Con pequeños gestos, iremos enderezando esta desviación de la realidad. Porque la realidad es que ni las niñas son todas princesas rosas, ni los  niños son todos unas máquinas de destrucción.

Este tema es tan importante que hasta el gobierno británico encargó la realización de una investigación entre los años 2010 y 2015 sobre cómo la sociedad influye en que los niños crezcan demasiado rápido. Así nació el Informe Bailey sobre sexualización en los niños. Sus conclusiones son espeluznantes y vale la pena leerlo. Os lo dejo aquí para que saquéis vuestras propias conclusiones, que las mías ya las tenéis.

También os dejo la página web de “She-culture”, una iniciativa internacional que aborda este tema en profundidad y que nos regala estos maravillosos vídeos.

Quizá te parezca que este post no tiene nada que ver con la temática del blog, pero te aseguro que no es así. Vivir una sexualidad plena y sana tiene mucho que ver con las bases para construir una buena autoestima, aceptación de uno mismo y curiosidad por el mundo que te rodea,  y esas bases, se adquieren en la infancia.

La mentalidad de los niños es abierta. Vamos a educarlos para mantenerla así, sin prejuicios, con amplitud de criterios y desarrollando su máximo potencial.

©Mimmi Kass. Todos los derechos reservados.

Nota: si te gusta este artículo, ¡comenta y da tu opinión! Me interesa mucho lo que puedas aportar.

Nota 2: Si te inspiras en mi artículo para hacer el tuyo, se agradece que lo enlaces o lo menciones. Tal vez no sea plagio, pero se le parece mucho 😉

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Mimmi Kass Written by:

5 Comments

  1. 13 octubre, 2016
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    Mimmikass que buen artículo, realmente el tema del sexismo es alarmante y lo peor es que muchos lo toman deportivamente , te lo digo desde un país en donde abundan los reinados infantiles y todavía hay mujeres que le dicen «princesas» a sus hijas . Un abrazo y te seguiré leyendo y comentando.

    • 13 octubre, 2016
      Reply

      ¡Hola, Venus! Bienvenida a mi castillo oscuro, muchas gracias por tu comentario. Tenemos los estereotipos tan sumamente arraigados en nuestro cerebro, que a veces se nos escapa esta sexualización en los más pequeños detalles. Debemos analizar y racionalizar lo que le ofrecemos a nuestros niños, y no tragar con cualquier cosa que el marketing nos ofrezca. Un abrazo para ti también, y ven siempre que quieras!

  2. Patricia
    9 diciembre, 2016
    Reply

    Hola Mimmi, estoy completamente de acuerdo con tu opinión. También es un tema que me preocupa. Cada vez que mi hija de 3 años me pide algo rosa no puedo evitar el pensamiento de si lo hace por elección propia o influencia de su entorno. Espero y deseo que cada vez más padres se cuestionen este tipo de cosas porque yo también veo a mi alrededor un exceso de preocupación por mantener apariencias y miedo a los cambios. Gracias por tratar este tema en tu blog.

  3. Nere
    11 noviembre, 2017
    Reply

    Pues yo tengo un niño y una niña, quiero pensar que los he tratado igual, no he tenido reparo en comprarle herramientas a ella o concita a él cuando lo han pedido. Así y todo les gustan cosas distintas y que encajan completamente con lo establecido. No sabría si todo es exterior, impuesto por la sociedad, o en parte es su elección.

    • 12 noviembre, 2017
      Reply

      Son múltiples influencias, a la par que su propia personalidad. Mientras no sea impuesto, ¡bienvenido sea! 😙

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