¿Viagra femenino? El deseo tiene género

El “Viagra femenino” ya está aquí. Revivo este post para volver a reflexionar al respecto. ¿Será capaz una pastillita de elevar el deseo sexual de las mujeres? Tengo mis dudas. Eso sí, avaladas científicamente.

 ¿Viagra femenino? El deseo tiene género

Hace unos días, me topé con una noticia que me pareció interesante y alarmante a partes iguales.

Tras quince años de buenos resultados del Viagra® , parece que por fin se va a comercializar el “Viagra femenino”. No es de extrañar, la medicación que trata la disfunción erectil mueve un mercado de unos 1200 millones de EUR y la industria farmacéutica no podría dejar de lado el filón representado por el 50% de la población mundial, específicamente, aquel con doble cromosoma X.

Dejando de lado el “altruismo” farmacéutico, el problema existe. No voy a ahondar en jerga médica, pero el Trastorno del Deseo Hipoactivo puede llegar a afectar a entre un 10 y un 30% de las mujeres, y si eres como yo, que pienso que el sexo es una esfera de vital importancia para el desarrollo personal y de la pareja, pues te habrás echado las manos a la cabeza.

Empiezo a investigar sobre la Filbanserina y obtengo mi primer arrugamiento de nariz. En resumidas cuentas, se trata de un antidepresivo fallido, en cuyos efectos secundarios se vio que podía aumentar de modo discreto (eso sí, estadísticamente significativo, o sea, un polvo más que lo habitual en los encuestados, según los estudios) el deseo sexual.

La hipótesis en que se basaron los investigadores, es, explicándolo a nivel de la Universidad Acme, pero para que nos entendamos, favorecer los niveles de Dopamina (Impulso, espontaneidad) por encima de la Serotonina (Control y orden, y gracias a esto, sensación de seguridad y control).

Llama la atención que haya sido rechazado hasta ahora por los dos principales organismos que regulan los medicamentos en el mundo, pero pese a los modestos resultados, va a empezar a comercializarse en agosto de este año. Mi lado cínico y cabrón se inclina a pensar que la industria farmacéutica realmente tiene recursos económicos infinitos, y que después de los medios de comunicación, podrían ostentar el título de “el quinto poder”.

Sigo husmeando y me encuentro con este magnífico reportaje publicado en el New York Times, y aparecen un par de compuestos con un nombre nada obvio: Lybrido y Lybridos.

Me pica la curiosidad y rauda y veloz, acudo a las bases de datos científicas para informarme y me encuentro con lo que me produce el segundo arrugamiento de nariz. En el primer fármaco, hay una mezcla de testosterona y sildenafilo (Viagra) y en el segundo, nuevamente testosterona y buspirona, que es un conocido ansiolítico.

Os dejo al final de la entrada, la referencia de la tesis de la Universidad de Utrecht que resume el trabajo de los investigadores para que saquéis vuestras propias conclusiones. Desde luego a mí, me ha dado mucho que pensar.

Y es que claro… mientras que el sildenafilo (compuesto principal del viagra®), actúa en un plano eminentemente físico, ingurgitando los cuerpo cavernosos para que el pene se empine, hablando en plata, y quede listo para la acción paliando los devastadores estragos de la disfunción eréctil, en el caso femenino, la cosa no es tan sencilla.

Las mujeres somos  más emocionales  y eso es una realidad. Aunque algunas, yo misma por ejemplo, tengamos un “punto Manolo” que haga que a veces parezca que nos apetece follar a todas horas, en contrapartida hay veces que no quiero que me toquen ni con un palo. Y puedo pasar  de un estado a otro  en una décima de segundo y por los motivos más inverosímiles. Así de barroca y rebuscada.

deseo_femenino Viagra_femenino

La constelación de factores que influyen en el deseo femenino es tan amplio, que me parece simplificar demasiado el proclamar haber encontrado la panacea, como anuncia “Emotional Brain” , la empresa holandesa que tiene los dos fármacos en etapa de estudio IIB (lo que viene a decir que a falta de la fase 3, podrá conseguirse en las farmacias, probablemente en menos de un año), con tres compuestos que buscan aumentar el riego sanguíneo genital, disminuir la ansiedad y aumentar el componente masculino de nuestras hormonas. ¡Mi deseo es mucho más que eso! Es vista, oído, olfato, gusto, tacto, hormonas, humor y el contrario tiene mucho, pero mucho que decir.

Por otro lado, en la tesis explican que aparte de los efectos de la medicación, las pacientes incluidas en el estudio recibieron un seguimiento estrecho del trastorno de deseo hipoactivo, con una monitorización  de doce consultas en 26 semanas, realizada por especialistas en dicho trastorno, lo que me produce un nuevo arrugamiento de nariz. ¿Acaso no es una manera más que evidente de sesgo?

Porque si a mí me prestan atención en un trastorno varios especialistas, se preocupan por mi bienestar, me realizan cuestionarios que hacen más tangible que realmente padezco dicho trastorno, a mí me parece que se acerca mucho a mucho a la definición de  Psicoterapia cognitivo conductual y que sería esto, más que de la pastilla —que también, aunque tamaños muestrales de una cincuentena de pacientes no sé yo que tan representativos del universo femenino son— lo que estaría mejorando el problema.

Como lo últimos estudios no están publicados, les otorgaré el beneficio de la duda, pero sinceramente creo que la cura del problema del deseo femenino va mucho más allá de una pastillita bajo la lengua. El momento del ciclo, el momento de la vida, si hay estrés, si hay preocupaciones, si hemos tenido un mal día, en el empeño que le ponga (porque sí, a veces hay que ponerle un poquitín de voluntad a la cosa) y en mi caso, en cómo se lo trabaje el contrario para pasar de un “¡No me toques ni con un palo!”, a un “Uhmmm…que no…”, pasando por un “Bueno venga, vale” hasta llegar a un “¡A qué estás esperando!” son unas pocas pinceladas de lo que realmente constela en el deseo femenino.

Me encantaría conocer vuestras opiniones al respecto…

Feliz viernes, espero que lleno de deseo y deseos.

Mimmi Kass ©

Ref: van Rooij K. Treatment of female sexual dysfunction: a personalized medicine approach. PhD thesis, 2015. ISBN 978-94-6108-912-0.

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