El estado de la Erótica

No sé si os he contado que el gusto por la literatura erótica me viene de muy lejos.

Cuando tenía unos catorce años, pasando un verano aburrido en casa de mi abuela, descubrí en un rincón de su pequeña biblioteca una colección erótica editada en los años setenta. Imaginad a una adolescente con una curiosidad infinita, aburrida como una ostra, y con tres meses por delante sin hacer nada. Lo habéis adivinado. Devoré la colección completa, desde Safo hasta Sade, con el placer añadido de hacerlo a escondidas, robando los tomos a hurtadillas de las estanterías y guardándolos bajo el colchón de mi cama. Con todo ese material en mi cabeza no me quedó otra: me puse a escribir mis propias historias.

Cuando mi abuela falleció confirmé que sabía perfectamente de mis aventuras, porque si bien mi padre heredó la biblioteca, esa colección me la dejó a mí. Gracias, abuela. Todavía te echo de menos. leer es sexy 7

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, y más allá de los títulos clásicos, de los que hablaré algún día también, os puedo decir que solo el año pasado, me leí… digamos que unos 100 libros de la temática. ¿Me hace esto una entendida en la materia? De nuevo, puedo pecar de arrogancia, pero podría decirse que sí. Conversando en una tertulia improvisada en el Café Literario Madame Bovarí con otras conocedoras del tema, Silvia Barbeito, Trinidad Palacios y María José Losada, me planteé reflexionar un poco más en serio sobre ello.

¡No os asustéis! Pese a mi terrible costumbre de ponerme epistolar, no voy a diseccionar mis lecturas una por una, pero sí he tratado de clasificar de algún modo el contenido de mi Kindle y el de la estantería más próxima a mi cama.

EL ESTADO DE LA ERÓTICA

Si tuviera que hacer una estadística, diría que el 80% de las novelas no pasaron el corte. Sé que esto es personal, pero soy exigente hasta el absurdo más refinado, y si no me resulta una lectura placentera en todos los aspectos, carnales y mentales, no me va a generar las sensaciones adecuadas. Repito, carnales y mentales.

Erótica

Otro 15% estaba clasificado como erótico, pero de erótico no tenían nada. Lo trataré un poco más abajo con algo más de profundidad, pero o era pornografía, o romántica subida de tono. De esta última puedo decir que encierra algunas de las escenas más candentes que he disfrutado, porque la romántica erótica puede llegar a ser mil veces más sensual que la erótica, y creo que el motivo está en lo que comento aquí.

Tan sólo cinco libros me proporcionaron momentos deliciosos, y pasaron el test de la lectura en voz alta en pareja (©Mimmi Kass 100% certified). ¡Oh, la lectura en pareja de ciertos pasajes! Ya os haré un post con nuestros favoritos.

Dentro de ese gran porcentaje de novelas que no pasaron el corte debo rescatar alguna que fue entretenida, como la trilogía de Jodi Ellen Malpas o interesante, como alguna de las novelas de Shayla Black, que si bien mostraba la erótica tan bien construida a la que nos tiene acostumbrados, fallaba en otros aspectos.

Mi pregunta, después de esta documentación empírica, pero sustentada en una dilatada experiencia lectora, es:

¿POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL ENCONTRAR UNA ERÓTICA DE CALIDAD?

Afrontémoslo: la erótica ha adquirido una fama espantosa últimamente, y pese a que se venda, porque el sexo siempre vende, se lo ha ganado a pulso. Si desglosamos ese 80% que no pasa el corte, nos encontramos con el panorama siguiente:
Erotica 2
No es broma. El 50% de ellas no llegan a la categoría de novela, más bien se trata de borradores. ¡Ni siquiera pude terminarlas! Yo, que me fumo sin filtro todo lo que llega a mis manos, porque soy de la opinión de que hay que leer de todo, bueno y malo, para poder formarte un criterio. Todas ellas, sacadas de ese cajón de sastre que es el Kindle Unlimited y mezcladas con verdaderas obras de arte que pasan desapercibidas, provocan ganas de echarse a llorar.

Ni siquiera hay que analizar el erotismo: con sólo mirar las portadas y los títulos te puedes hacer una idea de lo que te vas a encontrar. Me refiero a una vez que los abres: las faltas garrafales de ortografía, maquetación y otros errores que cabrean al lector. No, no voy a hablar de ellos, porque Gabriella Campbell lo hace mucho mejor que yo en  este post.

portada eroticaLa buena noticia es que cada vez hay más recursos que permiten que los escritores nóveles e independientes puedan superar este obstáculo.

La mala noticia es, y creo que tiro piedras en mi propio y frágil tejadillo de escritora de erótica, que las editoriales grandes tampoco son, en todos los casos, un sinónimo de garantía.

Es cierto que ya hablamos de novelas corregidas y con calidad en la presentación y maquetación del libro, pero ahora el problema es otro: el contenido. Pongamos un ejemplo conocido: la trilogía de Cincuenta sombras de Grey. Había evitado leerla hasta el año pasado porque todo lo que tenga que ver con Crepúsculo me genera urticaria, pero el estreno en febrero de la película consiguió rendirme ante la evidencia: había que leerlo por pseudo-cultura general. Y, ¿por qué forma parte del grupo de infumables? Veamos:

Hay que darle el crédito a la autora por lograr abrir una nueva veda en un género considerado de segunda, revestido de cierto oscurantismo y algo estigmatizado, y por sacar el BDSM a la luz, pero el libro hace aguas por todas partes. Da para un post por sí solo. No. Da para un estudio sociológico o una tesis doctoral.

Ni siquiera voy a mencionar el estilo narrativo horrible, aunque lo leas en inglés, y de las pésimas traducciones. Tampoco voy a profundizar en los personajes estereotipados del macho “dominante”, multimillonario, guapísimo y perdonavidas, y la pobre palomita, virgen a los veintitantos, que no es consciente de su propia belleza y que se erige en salvadora de las perversiones de dicho macho. Esto es secundario.

El error fundamental está en justificar unas prácticas sexuales poco convencionales, escudándolas en un trauma psicológico. Y no un trauma cualquiera: abusos y maltrato en la infancia.

Con esto, identifico uno de los problemas principales de la erótica actual, y que parece increíble que, en pleno siglo XXI, todavía exista: según estas novelas, el motivo por el cual tienes sexo no convencional, es porque sufres un trastorno psicológico.


estado-novela-erotica¿Para cuándo una sexualidad liberada y sana? ¿Para cuándo un erotismo desprovisto de culpa y lastres sociales, culturales y religiosos?
La complejidad de los personajes es muy importante, pero el escritor de erótica no debería escudar la manera en que viven el sexo, su vivencia erótica, en algo que no sea una elección en libertad de quien lo disfruta.

Si repasamos algunas de las trilogías internacionales que más fama han adquirido en el panorama internacional, Sylvia Day presenta a sus dos protagonistas con traumas por abusos sexuales, E. L. James presenta, además de un trauma por maltrato infantil, un abuso sexual infantil (lo siento, soy muy abierta de mente, pero para mí, que una dominatrix inicie sexualmente a un chaval de 15 años ES un abuso), y Jodi Ellen Malpas justifica la sexualidad de su protagonista, que además le miente a su pareja desde el momento cero de la relación, con su modo de ganarse la vida como gerente de una mansión elitista para prácticas sexuales presentadas como perversas y malas.

¿Entendéis a lo que me refiero?

Nueve libros de tres autoras distintas con un amplio respaldo de lectores, millones de ventas en todo el mundo, y que caen en este error que, a mi juicio, le hace un flaco favor al género y deja una pésima enseñanza.

NO SÓLO DE TRAUMAS MUERE LA ERÓTICA…

Vamos a bajar la intensidad y hablar de cosas más triviales.

Otro tema que me resulta enervante, es la falta de consistencia en los personajes. Reconozco que Shayla Black es una de mis autoras favoritas y uno de mis descubrimientos del año pasado, pero cuando te presentan a una protagonista de veintipocos, virgen, que quiere iniciarse en el sexo con un trio… lo siento. Por muy candentes que sean las escenas, no me las creo porque no hay una trama o un personaje sólido detrás que sustenten el erotismo. Los ejemplos son infinitos, pero escojo este en concreto porque esta autora describe unas escenas eróticas impecables, pero en ocasiones echo de menos que el resto del libro esté a la altura. E. L. James comete el mismo error con la insípida Anastasia y el dominante melifluo Grey, y Jodi Ellen Malpas, con su Jesse alcohólico descontrolado y llorica.

Para terminar, algo que es menos importante, y que además entra dentro de lo estrictamente personal, (ya sabes, mi erotismo no es tu erotismo), es el lenguaje utilizado. A mí me fascina el Dirty talk, pero… si en un libro leo “rabo” o “raja”, o por el contrario, “grueso mástil de galeón” o “suave mermelada de fresa caliente”, que son ejemplos REALES, aparte de sacarme por completo de la lectura y echarle un jarro de agua fría a mi libido, me generan un ataque de risa. Palabra. No hay nada peor para cortarte el polvo mental de estar leyendo una escena erótica, que el hecho de que el lenguaje utilizado esté mal escogido. Las cosas por su nombre, y cada cosa en su momento. Puedes ser explícito sin ser soez, pero si utilizas la palabra “rabo” para referirte al pene, lo siento: no eres un ejemplo de elegancia.

En conclusión: no parece un panorama alentador, y eso es bastante deprimente. El caso es que, con todas las sensaciones que constelan al erotismo, yo sí creo en que puede escribirse una erótica de calidad, en cualquiera de sus presentaciones, sea dentro de la novela romántica, o fuera de ella. Con esto he recordado algo que le debo a J.C. Sánchez. Aquí tienes mi réplica.

¿NOVELA ROMÁNTICA, NOVELA ERÓTICA O NOVELA PRONOGRÁFICA?

Me parece interesante analizar este post de Ateneo Literario donde J.C. Sánchez intenta responder a la pregunta de dónde están los límites entre ellas. Os pongo un extracto interesante, aunque yo no lo comparta:

“[…] diría que la novela romántica vendría a ser la encargada de tratar la relación de tipo sentimental, con independencia del resultado de la misma, sin entrar en muchas más disquisiciones. En el caso de la pornografía, se encargaría de tratar únicamente los aspectos vinculados al sexo desde un punto de vista de su práctica, sin importar la relación que une a los participantes y lo que sienten el uno por el otro. ¿Y el erotismo? De todo lo que se encuentra entre medias. Cogiendo aspectos de uno y otro lado. […]”

Aquí tengo que romper una lanza en favor del género, pese a lo vapuleado que está, para decir que no se trata de un paso intermedio entre lo romántico y lo pornográfico en una novela. Categóricamente, no.

Yo lo defino como el género donde el erotismo se convierte en un personaje más, que desarrolla su propia historia, evoluciona, crece o se apaga con su protagonismo propio. No es un medio, es un fin en sí mismo y marca el tono de todo lo escrito. ¿O suena? Está en el pedacito de este blog que habla sobre mí.

estado-novela-eróticaLos límites que definirán si se trata de una novela romántica con tinte erótico, una novela erótica, o pornografía sin rodeos, a mi juicio, no los pone el escritor: pertenecen al lector. Vienen dados por su educación, su experiencia erótica, y su propio criterio. Lo que para uno es una novela inocente, para otro puede ser escandalosa, lo que para uno es explícito y descarnado, para otro es sensualidad y belleza.

Los extremos parecen claros: por un lado la novela blanca, en la que el erotismo no existe, y por otro, la novela pornográfica, hardcore, donde el sexo es tratado en su concepción más explícita. Pero entre ellas, los colores están difuminados por la vivencia de cada persona. Por eso es tan importante ofrecer una erótica desprovista de connotaciones negativas, sea por los manidos traumas psiquiátricos, o porque sea presentado como algo oscuro, tenebroso, el mal supremo.

Respecto a la pornografía… Ay ¡Qué denostada y apaleada está! Y, sin embargo, sigue batiendo records en búsquedas en internet, descargas gratuitas y de pago, y en consumidores. Curioso que en esta frase que rescato del post se defina como […]sexo desde un punto de vista de su práctica, sin importar la relación que une a los participantes y lo que sienten. […]. ¿Cómo? ¿El erotismo desprovisto de relación y sentimientos es pornografía? Ay, me parece una frase bastante tendenciosa, pero como sé que os estáis cansando de mí, analizaré esto otro día y sólo dejo una reflexión:

Denostamos la poca consistencia, los estereotipos y la mala calidad de la pornografía (con la excepción de Erika Lust), cuando el género erótico adolece de los mismos males. ¿Somos igual de exigentes al valorarlo? ¿Es la novela erótica la pornografía hecha escrito? Siento decepcionaros, pero creo que cumplen funciones distintas, y que las novelas tienen un potencial infinito porque cuentan con la imaginación sin límite de quien las lee. Y sí, si os lo estáis preguntando, me encanta Erika Lust.

COMO LECTORA, ¿QUÉ ME GUSTARÍA ENCONTRAR?

Me encantaría que el erotismo se presentara de manera sana, en libertad, sin manipulación, y sin la necesidad absoluta de que exista una relación sentimental detrás. Que las tramas, los conflictos y la profundidad de los personajes estén a la altura de la sensualidad y elaboración del contenido erótico, y que la calidad literaria de lo escrito sea similar a la de otros géneros. ¿Por qué, por ser erótica, va a tener una calidad inferior? NO. Reivindico que el género puede tener todo esto y mucho más.

¿He encontrado todo esto en alguno de los libros que leí el año pasado? En alguno. Con reservas. (Prometo hablar de esos cinco libros maravillosos, no me he olvidado).

Y aquí os desvelo la razón por la que escribo erótica: como no encontraba lo que quería leer, decidí ponerme a escribir y mostrarlo. ¿Lo he conseguido? Estoy trabajando muy duro en ello. Espero estar a la altura de los lectores exigentes.

©Mimmi Kass

Si estás de acuerdo o en desacuerdo, o quieres completar estas impresiones con algo más, te invito a que dejes tu comentario: estoy segura de que podemos iniciar un debate de lo más interesante. Y si te gusta la erótica, ¡comparte! En un género con tantas posibilidades, se puede conseguir calidad en todos los aspectos. Estoy segura.

23 Comments

  1. 29 enero, 2016
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    Hace muchos, muchos años, cayó en mi mano “Fanny Hill” (John Cleland, 1748). La leí varias veces, y la repase´otras tantas. Un poco por el placer de la buena obra y otras por morbo (hay que ver lo que hace la edad). A partir de ahí, busqué otras por el estilo y di con la colección la Sonrisa vertical, de la editorial Tusquets. Algunas eran eróticas, otras… En fin, no sabría dónde encuadrarlas. Me gustaba leerlas y me aficioné. Después, como pasa con tantas otras cosas, abandoné este tipo de novelas. No leo erótica. Lo actual no me interesa. Me parece una literatura , teñida de romanticismo, por lo cual pierde su esencia. De lo que he leído, son modelos manidos, repetitivos, y sobre todo, lo que tú apuntas, cubiertos de una pátina de moralina social, que me harta. .Respeto a todo el que escribe una novela. Sé bien el esfuerzo que supone, aunque me gustaría que nos olvidáramos de dar nombre y apellido a un tipo de literatura que se aleja mucho de un modelo libre y rompedor.

    • 2 febrero, 2016
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      ¡OH!Miss Phoebe! Lydia, muchas gracias por pasarte por aquí a comentar. Me has hecho revivir recuerdos de aquellas incursiones clandestinas a la biblioteca de mi abuela, y me han entrado ganas de volver a leer la historia.
      Respecto a la colección de Tusquets, tiene de todo, y si bien es cierto que algunos libros son pornográficos de manera frontal, y rozan incluso lo…escatológico, por llamarlo de algún modo, hay verdaderas joyas: Púrpura Profundo, o El Pecador Impecable (reconozco no recordar el nombre de los autores, ¡mea culpa! ), o La cantante alemana, que ya solo por la historia turbulenta de su publicación, vale la pena leer.
      Respecto a lo que comentas sobre que está siempre teñida de romanticismo: coincidimos. Una de las cosas que busco como lectora (veremos si lo consigo como escritora) es que el erotismo no esté necesariamente unido a lo romántico y sentimental. ¡Son cosas distintas! Y para qué insistir en la moralina social, en las lecciones que pretenden encerrar. El erotismo forma parte de la vivencia más íntima de la persona y no debería juzgarse, pero, ahí tenemos los ejemplos en que se expone como algo malo, el lado oscuro y perverso, para volver a la luz, que sería el sexo convencional en un marco romántico. ¡Por una erótica que reivindique expresar la sexualidad y el erotismo en libertad! (No sigo, que me pierdo).
      Me quedo reflexionando sobre tu última frase y la necesidad que todos tenemos de ponerle etiquetas a las cosas. Gracias de nuevo por tu aportación, y bienvenida a mi castillo oscuro.

  2. lidia
    29 enero, 2016
    Reply

    Pues a lo mejor ese es mi problema no leer erótica de calidad, solo me gustó Amos y Mazmorras, saludos

    • 2 febrero, 2016
      Reply

      ¡Hola, Lidia! Bienvenida y gracias por comentar. Si quieres leer algo bueno, que no es explícito en exceso y te servirá para calentar motores e ir escalando en próximas lecturas en un contenido más ardiente, te recomiendo El amo del Placer de Cherise Sinclair. En próximos post iré describiendo mis sensaciones con algunos de los títulos que más me han gustado, si te apetece, pásate por aquí y podrás leerlas.
      Respecto a la saga de Lena Valenti, verás… tengo una norma que rompo en muy contadas excepciones, y es no opinar sobre libros de autoras españolas. 😛

  3. Pepa
    30 enero, 2016
    Reply

    Muy buen artículo. Lo cierto es que no soy muy fan de la erótica.
    EStoy muy de acuerdo con la mayor parte de lo que dices. Yo no soy muy fan de la erótica, muchas veces si la autora es buena ya me da esas escenas que necesito para “animar” la historia sin caer en lo que denominas pornografía,
    No voy a comentar nada sobre estos personajes masculinos tóxicos que están invadiendo (en mi humilde opinión) la “romántica” (a mí no me lo parece) que ahora se publica
    Y no me enrollo más… yo venia solo a comentar que uno de los libros más erótico-románticos que he leído es El tutor de Robin Schone. Lo has leído?
    Un besote

    • 2 febrero, 2016
      Reply

      ¡Hola, Pepa! Bienvenida a mi rincón de delirios y desvaríos, y muchas gracias por comentar. La erótica es un género que no acepta medias tintas,o lo amas, o lo odias. Tal y como está el panorama, no es de extrañar que muchos lectores (porque también los hombres leen erótica, aunque no se manifiesten 😛 ) la eviten o incluso la rechacen. ¡Hay que cambiar esa tendencia!
      Respecto al libro de Robin Schone, ya eres la cuarta persona que me lo recomienda. ¡Definitivamente, tengo que leerlo! Un besote para tí también, y gracias por la recomendación.

  4. Beka October
    30 enero, 2016
    Reply

    Estoy muy de acuerdo con todas tus palabras.
    Opino que hay exceso de mala erótica, de protagonistas masculinos dominantes fuera del dominio donde les permitimos serlo, exceso de protagonistas femeninas con deseos virginales poco creibles, insulsas y sin carácter, y tramas que intentan mantenerse a flote regalando sexo “everywhere”, y eso a los lectores exigentes les cansa, les produce rechinar de dientes y mucho hastío.
    Es por eso mismo que he dejado de beber de este tipo de libros, solo me permito a mis autoras fetiche, al igual que en la romántica, sé a quién tengo que leer para no sentirme defraudada.
    No sé si será cosa del boom, del crecimiento de ventas que hace que las editoriales en tiempos de crisis solo se fijen en los beneficios y no prima ni la corrección, ni la trama, ni todas esas cosas que los escritores noveles, primerizos o indies se curran tanto. Tramas, conflictos, tensión durante toda la historia, fichas de personajes apra hacerlos redondos, documentación…
    Al igual que los autores de otros géneros también lo hacen y eso se nota cuando les lees.
    Y además, lo que más me entristece es que en la mayoria de los casos me consta que no es culpa del escritor, sino que ha habido editoriales que les han pedido que escriban peor, para entrar dentro del corte de otras del mismo género.
    Por lo que en Amazon, y con autores indies, me he llevado muy gratas sorpresas porque escriben lo que quieren y como quieren, sin tabúes y sin cadenas.
    Aunque no toda la culpa es ni de la editorial ni dele scritor, sino de nosotros mismos como lectores, si no comprasemos los libros tendrían que replantearse la forma en la que trabajan. No podemos demandar otro tipo de cultura cuando nos bebemos hasta el último trago de esa cultura que nos ofrecen y seguimos demandando y consumiendo sini aspirar a nada más.
    Con excepciones, claro 😉
    Un besazoooo

    • 2 febrero, 2016
      Reply

      ¡Hola, Rebeka! Un gustazo de verte de nuevo por aquí. Has hecho un resumen muy completo, y has añadido algo que también me parece muy importante: la responsabilidad como lectores de demandar calidad y no “consumir” cualquier cosa. Entre todas las nuevas autoras emergentes, intentemos cambiar el panorama de este género, que ofrece tantísimas posibilidades. Un beso, preciosa. ¡Estoy deseando leerte!

  5. 4 febrero, 2016
    Reply

    No podría no estar de acuerdo con tu exposición. Me gustó tu planteamiento sobre el “Estado de la Erótica”. Ahora, quisiera leer alguno de tus libros. ¿Cuál me recomendarías, para empezar?

    • 5 febrero, 2016
      Reply

      Hola Claudio, muchas gracias por tu comentario y bienvenido a mi rincón de delirios y desvaríos. Me alegra que compartamos esta visión y me halaga que quieras leer alguno de mis libros, pero siento decirte que aún no están disponibles. Muy pronto lo estarán, pero si te apetece conocer mi manera de escribir, puedes pasearte por el blog y leer mis relatos. Dos de ellos son historias encadenadas: una sobre el fetichismo y voyeurismo, y otra más orientada hacia el BDSM. También hay relatos sobre el día a día de las parejas y alguna que otra sorpresa más. Espero que disfrutes con su lectura, y me encantará leer tus comentarios, sea cual sea. Un beso, Mimmi.

    • 5 febrero, 2016
      Reply

      ¡Hola, Gabriella! Bienvenida; es un honor y un placer tenerte por mi rincón. Si te digo la verdad, la idea de los gráficos viene en realidad de la manera en que se gestionan los datos en las presentaciones médicas. ¡Años de comunicaciones científicas dejan su huella!, y me pareció que así quedaba más claro. Pero desde luego que es un recurso a utilizar, una imagen vale más que mil palabras y simplifica la tarea de lo que tienes que contar. Un beso enorme, y ¡gracias por la mención en tu post!

  6. 13 febrero, 2016
    Reply

    No he encontrado en dónde contradecirte; tampoco lo estaba buscando. Eso no quiere decir que esté 100% de acuerdo con lo que afirmas en cada punto, pero anda bastante cerca. Me encantó cuando te preguntas: “¿Para cuándo una sexualidad liberada y sana? ¿Para cuándo un erotismo desprovisto de culpa y lastres sociales, culturales y religiosos?” Me leiste el pensamiento.
    Por eso mis dos últimas novela,s que tengo escritas como románticas, tratan de personas normales, sin traumas sexuales infantiles de ningún género. Yo prefiero darles el calificativo de romances con algunas escenas sensuales. Tan solo para evitar lo de erótico que ya se lo están tomando a coña algunas autoras, pues resulta la bandera que vende; como bien lo apuntas también, cuando señalas cuántas de esas novelas no son ni eróticas ni novelas siquiera.
    En fin, es un género que tiene muchos detractores y que muchos escritores miran con desdén. Será por eso mismo, porque piensan que carecen de calidad literaria. Para muchos es sinónimo de aquella literatura de quiosco representada por las breves novelitas de Corín Tellado (de las que en mi juventud me leí unas cuantas).
    Gracias por tus aportes

    • 15 febrero, 2016
      Reply

      ¡Hola, Alfredo! Bienvenido a mi rincón, y gracias por tu comentario. Si estuviésemos de acuerdo en un 100%, ¡qué aburrido sería el mundo!, pero me alegro que sí concordemos en lo principal. Estoy segura de que tus novelas valdrán la pena, si has logrado tratar el erotismo desprovisto de la culpa y el oscurantismo. La romántica erótica es un género maravilloso, y es cierto que muchas de las escenas más sensuales se leen entre sus páginas. Si más autores dan pasos en esa dirección, estoy segura de que lograremos eliminar ese estigma de “lecturas de segunda” que ahora cuelga del género. Un beso, y gracias por tu aportación.

  7. 31 mayo, 2016
    Reply

    ¡Hola! Lo cierto es que pienso como tú y que la erótica debería ofrecer mucha más calidad que el resto de géneros. Reconozco que suelo leer más romántica erótica, pero en el caso de que alguna vez me decidiera por leer erótica nada más me encantaría que no tuviera personajes con traumas psicológicos, pasados oscuros ni nada. Todo lo más sano posible y sin denigrar la imagen de la mujer. Y si esta es de las que toma el control en ocasiones (o siempre), mejor. ¿Por qué va a ser el hombre siempre el que lleve las riendas?

    Sobre tu definición de erótica, ya decía yo que me sonaba de alguna parte jajaja. Pero no eres la única que piensa así, tanto yo como otra escritora a la que sigo pensamos igual así que no estarás mal encaminada. Que otras personas piensen que es “lo que hay entre el romance y lo pornográfico” no es culpa nuestra. Aunque ilustren mal a otras personas que quizá no sepan lo que conlleva cada uno, ya sea junto como por separado.

    En fin, solo quería darte mi opinión al respecto ^^

    Saludos <3

    • 31 mayo, 2016
      Reply

      ¡Hola, linda! Encantada de verte de nuevo por aquí. Lo cierto es que la romántica erótica adolece de los mismos problemas, no en todos los casos, claro, pero la falta de documentación frente a temas como el BDSM es notorio, y da qué pensar el hecho de que para una novela histórica, por ejemplo, se exija dicha documentación, y para algo tan importante como es el erotismo, no. ¡Me encantará conocer tu opinión si me dejas algún enlace para leerte sobre la definición de erótica! Respecto a las líneas difusas entre un género y otro…bueno, como digo en el post, la experiencia de la lectura estará revestida de la experiencia de cada uno, así que no es fácil encasillar. ¡Muchos besos!

  8. Clara Maio
    13 noviembre, 2016
    Reply

    Un artículo muy interesante que me ha hecho descubrir algunos títulos que desconocía y que añadiré a mi lista de lectura de inmediato. Gracias, Mimmi.

    • 18 noviembre, 2016
      Reply

      ¡Hola, linda! Bienvenida a mi rincón. Cualquiera de los títulos que comento son entretenidos y de alto voltaje, si bien presentan muchos de los inconvenientes que comento en el post. ¡Espero que los disfrutes! Mil besos, Mimmi.

  9. Arantxa
    14 noviembre, 2016
    Reply

    Hola, he de decir que me ha encantado el poste que has escrito, yo sucumbí a leer la trilogía de grey porque me decían que estaba súper bien, que era súper real, etc…, cuando leí las primeras páginas ya me resultó frustrante y al terminar de el primer libro daban ganas de quemarlos todos, ya se sabía que ese tío no estaba bien, en la comunidad BDSM esos libros han causado mucho daño dado que se trata el tema como personas que sufren trastornos tanto si eres sumi o dom, he discutido con gente porque hay estudios que demuestran que es una práctica normal, que las personas que disfrutan de un sexo “diferente” son personas completamente sanas.
    He de decir que una de mis escritoras favoritas es Cherise sinclair, trata el tema del bdsm como lo que es una práctica normal y lo mejor de todo es q ella es practicante, con lo cual habla con conocimiento de causa.
    Perdón por tanta chachara y un besote muy fuerte.
    P.D. ¿Para cuando tu segundo libro?

    • 18 noviembre, 2016
      Reply

      ¡Hola, Arantxa! Bienvenida y gracias por comentar. Así es, la sexualidad debería vivirse en libertad, como eleccion propia y con quien la compartas, y no buscar justificarla con nada más. Menos, traumas psicológicos o infantiles que lo único que hacen es estigmatizar las opciones menos convencionales. La misma Cherise Sinclair, en el agradecimiento de uno de sus libros, El amo del placer, recomienda a las mujeres que quieran experimentar, que se documenten y que no crean cualquier cosa que lean, porque la literatura erótica sigue siendo fantasía. A mí, con ese disclosure, me conquistó.
      Mi segundo libro, Diagnóstico del placer, saldrá antes de final de año. ¡Tengo muchísimas ganas de que lo tengáis ya!

  10. Nely
    20 noviembre, 2016
    Reply

    Hola, he de confesar que me parece muy interesante tu artículo, soy nueva leyendo erótica y casi muero al leer tu opinión sobre las 50 Sombras de Grey (exagero un poquito) ya que fue lo primero que leí y lo ame, esta trilogia fue la que al final me llevo a buscar mas libros que trataran sobre el BDSM encontrando así tu relato “La solución” y finalmente para poder leer el desenlace llegue a tu blog el cual me resulta fascinante, sin lugar a dudas es un rincon de lectura exquisito.

    • 7 noviembre, 2018
      Reply

      ¡Hola, Alicias! Me alegra mucho que te haya gustado. Reconozco que mi opinión no es muy popular, pero sentía necesario aportar mi granito de arena. Un abrazo y bienvenida a mi rincón.

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