7 LECCIONES APRENDIDAS EN UN AÑO FUERA DEL ARMARIO COMO ESCRITORA

Ser escritora. Una palabra muy grande. Hace semanas que le doy vueltas a este tema. Se cumple un año desde que le confesé a una amiga periodista que tenía mil páginas escritas de una historia y que no sabía muy bien qué hacer con ellas. «¿Por qué no publicas?» fueron sus palabras tras leerlas en poco más de una semana. Y aquí estoy, intentando  decantar las sensaciones desde entonces.

Hasta ese momento nunca lo había considerado con seriedad, aunque es cierto que desde hacía algunos años sentía una especie de desazón cada vez que escribía algo. Ya no era suficiente volcar lo que desbordaba de mi cabeza en mis escritos: necesitaban ver la luz, y en diciembre del año pasado inicié un camino modelado como una montaña rusa. Un año en que me he sumergido en un mundo totalmente distinto, en el que he conocido personas maravillosas, vivido situaciones surrealistas y que me ha hecho crecer y aprender mucho.No quiero ponerme epistolar, pero aquí tenéis una pequeña lista que he podido destilar:

  1. NO TIENES NI IDEA.
  2. ESCUCHA Y CALLA.
  3. ES UN TRABAJO. DURO.
  4. APRENDE DEL QUE SABE
  5. ACEPTA LAS CRÍTICAS CON ELEGANCIA.
  6. INVIERTE TIEMPO…Y DINERO.
  7. DISFRUTA DEL CAMINO Y NO DESESPERES.

7 lecciones Supongo que puede parecer arrogante, pero… me voy a marcar un Barney Stinson. Esto tiene que estar en mi blog, y tiene que estar en el rinconcito donde hablo sobre mí, porque esto sí que viene de la realidad más divertida y descarnada de mi primer año como escritora. 

En las próximas semanas iré desgranando cada una de ellas en detalle, con enlaces interesantes y algunos consejos o trucos.  Ojalá que os sirva a aquellos que estáis empezando, o por lo menos, que os riáis un poquito.

1. NO TIENES NI IDEA

Después de vagar sin rumbo durante tres meses, en que contacté con una editorial de autopublicación, Licenciado Vidriera cuya editora me animó a probar suerte en la publicación convencional, conseguí cuatro contactos de editoriales y así, sin anestesia, les mandé ochenta páginas de mi primer manuscrito. No os voy a hablar del cultivo de la paciencia para esperar su respuesta, de eso hablamos otro día, pero sí de lo que NO HICE antes de enviarlo.

Porque, francamente, ¿qué más tendría que hacer? Llevo más de veinticinco años escribiendo todos los días. No tengo (excesivas) faltas de ortografía, y me había esforzado en trabajarme una buena presentación. Ahora estaba en manos de las editoriales y ya no tenía nada más que esperar una respuesta.¡Ay, qué dulce palomita! No tenía ni idea.

El bofetón de realidad llegó cuando asistí al V Congreso de Literatura Romántica de A Coruña en Julio. Trinidad Palacios me recibió con los brazos abiertos, y me presentó a un montón de escritoras maravillosas, cercanas y dispuestas a contestar mis preguntas y escuchar mis desvaríos, que con mi entusiasmo habitual, me lancé a compartir. Pero entonces empezaron las conversaciones entre ellas  y poco a poco, fui cerrando la boca mientras me hundía más y más en mi silla.

¿Lectores cero? ¿Qué es eso? ¿Gente que lee tu novela y te da su parecer para que puedas mejorar? Vaya. Mi novela había pasado a salir de mi círculo más íntimo a los leones editoriales, sin ni siquiera una lectura OBJETIVA. De hecho, existen informes de lectura profesionales que valoran los puntos fuertes y débiles.

Por otra parte, ¿qué es eso de la corrección?¿Cómo dices, que debo revisar/corregir el manuscrito antes de remitir a editorial? ¿Existe la corrección ortotipográfica, y además, la corrección de estilo? Así de verde estaba yo. Ahora releo las páginas que envié a las editoriales y se me cae la cara de vergüenza. ¡Y eso que dos de ellas se interesaron por mi manuscrito!

La realidad me cayó como un jarro de agua fría: NO TENÍA NI IDEA, ni me había preocupado por averiguar nada. Como una amiga escritora me dijo (si me lees, estoy trabajando, my master), empecé a correr antes de aprender a andar y eso me jugó en contra. Las dos editoriales que se interesaron por mi manuscrito para considerar su publicación, lo rechazaron en el paso final porque estaba verde como un apio. Así que tocaba ponerse a estudiar.

2.  ESCUCHAR Y CALLAR

callarseEmpezar a relacionarte con escritores y gente del mundo editorial, hace que quieras opinar a los cuatro vientos sobre cualquier tema: tus lecturas, lo que escriben otros, los títulos, los problemas… pues mi consejo es: no lo hagas. Pecarás de bocazas y dirás más de lo que debes, hiriendo sensibilidades, generando suspicacias y ganándote enemigos por razones que ni siquiera vas a conocer. Como en todos los círculos, te vas a encontrar con gente maravillosa, pero también con mucha hipocresía. No enganches. Primero, porque no tienes experiencia. Segundo, porque meterse en jardines no es tu trabajo. Tu trabajo es escribir, así que elige muy bien las batallas que vas a pelear y en las polémicas que te vas a meter. Te aseguro que no vale la pena. Y si hay temas que no puedes soslayar, porque cuando los lees te tiras a ellos como si fueras un toro a por el paño rojo, hazlo con asertividad.

3.  ES UN TRABAJO. DURO.

Respecto a esto, encontré por azar una cita de Beethoven que decía: “La clave de éxito es 98% trabajo y 2% talento” y que lo resume muy bien. Participé en un grupo de escritura liderado por Gabriella Campbell durante los meses de Octubre y Noviembre, para compartir penurias y desventuras, y recibir ánimos cuando las fuerzas flaquearan. Los primeros días, todos los integrantes partíamos como caballos de carreras, enarbolando una gran cantidad de palabras y felices con la satisfacción de haber cumplido. A la semana posteaban menos de la mitad. Al final de mes quedábamos diez. Creo que se cuentan con una mano los que no fallaron (no me incluyo, porque yo también caí al final) al reto de escribir todos los días.

Puedes ser un genio, embelesar con tus palabras y que tu libro gane el Planeta y en un par de décadas tener el Nobel, ¿por qué no? Pero si no eres capaz de trabajar con constancia, escribiendo todos los días, ese éxito jamás se va a materializar. Así que, ya sabes. Piensa en todo lo que tuvo que trabajar Beethoven teniendo en cuenta su 2% de talento, y llévalo a cuánto tienes que trabajar tú. ¿Deprimente? Tal vez, pero la fórmula es bien sencilla: si no escribes, no hay creación. De poco vale que seas un genio si no lo plasmas en palabras contantes y sonantes. Pueden ser cien y empezar de menos a más, teniendo en cuenta que, cuanto más escribas, más rápido encontrarás el estilo con el que te sientas cómodo. Yo sigo trabajando en ello, pero empiezo a entender lo que quiso decir Silvia Barbeito, cuando hablaba de escribir, escribir y escribir para poder encontrar tu propia voz como escritor.

4.  APRENDE DEL QUE SABE

Está muy bien que tu mejor amiga, fan incondicional de todo lo que escribes y la primera que te anima a que publiques algo, te dé su opinión sobre tu manuscrito. Pero, ¿conoce del género?, ¿es una lectora empedernida? A lo mejor cumple todo eso y más, pero lo que seguro que no es, es una crítica objetiva. Te conoce desde la guardería y le has confesado tus anhelos más profundos, y encima, ha identificado perfectamente las partes del libro relacionadas con tus propias vivencias. Sólo por ser tú, le va a encantar. Así que, vas a tener que buscarte la vida y prepararte para soltar tu criatura en manos desconocidas y, a ser posible, bien preparadas. En un próximo post te diré cómo y con quién hacerlo, pero por lo pronto, al final dejaré los enlaces a algunas webs que a mí me han resultado imprescindibles.

Tendrás que aprender a diferenciar lo que es bueno de lo que es malo. En general, la mala calidad se ve venir de lejos, pero aún así comprarás algún libro que promete enseñarte cómo escribir erótica y luego confunda lívido con libido, como me pasó a mí. De todo se aprende, así que no desesperes.

5.  ACEPTA LAS CRÍTICAS CON ELEGANCIA. Y SÉ AGRADECIDO.

Porque vas a recibirlas, y muchas. Y como van a incidir en puntos flacos de tu novela que tú ni siquiera te habías planteado, lo más probable es que piquen (bastante) en tu amor propio. Después de todo, un manuscrito es como un hijo pródigo: aunque esté lleno de imperfecciones, lo amas con locura y ese amor de madre hará que lo veas ideal, y querrás defenderlo con uñas y dientes. Pues no lo hagas; aplica la lección número dos e intenta alejarte de tu criatura para valorarla con objetividad. Si tienes la suerte de que un amigo o conocido escritor te dé su opinión, por mucho que te duela, piensa en lo que significa tan sólo el precioso tiempo que invierten en leerlo. ¡Con todos los libros buenos que hay por ahí!

Eso me lleva a la segunda parte de la lección: da las gracias. Han encontrado una o varias erratas, una incongruencia en la trama, una escena traída de los pelos…cada pequeña cosa puede ayudarte a mejorar. Por supuesto, tú tendrás la última palabra y tendrás que sopesar si esa crítica puede transformarse en un cambio en tu criatura, pero da las gracias igualmente. Prohibidas las pataletas: ¿quieres crecer como escritor, o no? Pues aguanta el chaparrón, traga saliva y ya tienes material para trabajar el punto número tres de este post.

6.  INVIERTE TIEMPO…Y DINERO.

miseryNo es fácil sacar tiempo para escribir, es cierto. La vorágine del día o la pura pereza juegan en nuestra contra, pero hay que sacarlo. No sólo hay que trabajar duro, hay que hacerlo dedicándole tiempo. Gabriella Campbell nos ofrece un post muy completo, que releo de vez en cuando, para evitar la procrastinación, pero sólo tú sabes de dónde puedes arañar esos preciosos minutos: levantarse más temprano, acostarse más tarde, esa hora que le dedicas a una serie, o aprender a sacar rédito de las horas muertas en el trabajo o en casa.

Y encima, ahí no acaba la cosa: vas a tener que dedicar un presupuesto para pulir tu obra. Está muy bien aprovechar el material gratuito y maravilloso que comparten algunos escritores o gente perteneciente al sector editorial, pero tarde o temprano, si quieres que tu curva de aprendizaje dé un salto exponencial y no se quede estancado o avanzando a paso de tortuga, necesitarás invertir. La corrección es obligatoria. Quizá necesites un curso de marketing para escritores, o montar un blog un poco más profesional. Cada euro que inviertas se te devolverá multiplicado, tal vez no en ventas, pero sí en experiencia. No lo olvides: estamos empezando.

7.  DISFRUTA DEL CAMINO Y NO DESESPERES.

«Sí, claro Mimmi. Después del bonito panorama que nos has pintado aquí, nos lo vamos a pasar fenomenal», estaréis pensando mientras mentáis a toda mi parentela por arrancaros la ilusión de cuajo y aterrizaros el hype al subsuelo. La gracia está en que vais a seguir escribiendo, ¿no? Pues a enamorarse de los personajes, reír y llorar con sus aventuras, caminar por paisajes inventados y viajar y fantasear al ritmo en que tecleas con en el portátil o garabateas en tu libreta; porque al final, la única cosa que te va a mantener escribiendo, es el hecho de que amas escribir y lo necesitas como respirar.

No te agobies, disfruta del camino y sobre todo, ¡vívelo! Siempre digo que es mucho mejor vivir cualquier cosa a que te la cuenten. Con el camino de la escritura es igual: yo puedo decirte lo que he aprendido, pero cada escritor puede añadir a esta lista algún apartado distinto. En lo que todos coincidiremos es que más vale que te lo pases bien, o te bajarás del tren a la mitad. Así que, disfruta y recuerda las razones que te llevaron a escribir. Puede que no ganes un can o que no te conozcan ni en tu casa, pero al menos vivirás una experiencia inolvidable.

Y POR ÚLTIMO…

Escribir para uno mismo no tiene NADA que ver con hacerlo fuera del armario y para otros: hay que conocer las reglas del juego, y muy bien. Es decir, también puedes hacer lo que te de la real gana, pero te vaticino que los rechazos editoriales y los sonrojos si autopublicas sin dar los pasos previos necesarios, están asegurados.

han solo who cares

 

Creédme, si aplicáis un mínimo de lo que os comento, os evitaréis más de un porrazo y sobre todo, más de un momento de rubor estilo camión de bomberos. A mí me hubiese gustado leer algo así antes de lanzarme a la piscina sin agua, ni bañador…ni saber nadar, de hecho.

Gracias a todas esas personas que me han hecho crecer como escritora, y con las que he reído a carcajadas. Para empezar, a Silvia Barbeito, Trini Palacios, Inma Cerezo, Virginia Lancha, Carmen Moreno, Gabriella Campbell, María José Losada, Rita Morrigan, Paty C. Marín, Lucía de Vicente, Anna Stauros, Javier Romero y So Blonde. Con algunos de vosotros seguiré este año, que estoy seguro que será igual de apasionante que el anterior. Si me he dejado a alguien en el tintero, sentíos libres de darme una buena colleja

Aquí os dejo una lista de webs imprescindibles que contienen recursos de escritura interesantes, y si te ha parecido útil este post, o te has sentido identificado, o al menos, has sonreído, ¡comparte! Seguro que algún escritor recién salido del armario puede aprender algo de lo que aprendí yo.

www.gabriellaliteraria.com

www.sinjania.com

www.MarianaEguaras.com

www.ellibrodelescritor.com

www.anagonzalezduque.com

www.anabolox.com

Y recuerda: siempre es mejor vivirlo a que te lo cuenten…así que, documéntate bien y forma tu propio criterio.

©Mimmi Kass

Mimmi Kass Written by:

5 Comments

  1. 21 enero, 2016
    Reply

    ¡Hola!
    Me he sentido muy identificada con tu entrada. Yo también llevo un año “fuera del armario” (de hecho, también llamé así al proceso en mi blog), también estuve en el Congreso de A Coruña, también aluciné con lo novata que era sin saberlo, también soy muy fan de todas esas páginas que recomiendas, también daría a cualquiera esos mismos consejos… Vamos, que me ha encantado.
    ¡Un abrazo!

    • 28 enero, 2016
      Reply

      ¡Hola, Abril! Gracias por pasarte por mi rincón de delirios y desvaríos. Me alegra no ser la única en tropezar en todas y cada una de las piedras del camino, pero al menos hemos aprendido mucho, ¿verdad? Nos leemos, y gracias por comentar. Besos, Mimmi.

    • 12 febrero, 2016
      Reply

      Muchas gracias por la mención en tu magnífico post, y me alegra muchísimo haberte hecho reír con mis aventuras. Un beso.

  2. 6 octubre, 2017
    Reply

    Buenísimo el post, sobre todo los dos primeros puntos 🙂 Gracias por compartir tu experiencia!

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